En esta reflexión comparto lo que pienso sobre el nacimiento de Jesucristo y la intención de Dios Padre, apoyándome en textos Bíblicos, destacando el contexto histórico. Tomando como base el evangelio de San Mateo capítulo 1 versículos 18 al 25.

Reflexionemos sobre el nacimiento del Mesias

1.- ¿Dios nos habla?

2.-¿Dios da señales?

3.-¿Estamos dispuestos a obedecer a Dios?

4.-¿Nuestra rebelión contra Dios tiene consecuencias?

Observación – ¿Qué dice?

En esta porción de las sagradas escrituras el autor dice que un ángel del Señor confirmó en sueños a José, que Jesús de Nazaret, fue engendrado en su esposa María, por obra del Espíritu Santo (versículos 19 y 20

Cumpliendo así la promesa que Dios Padre hizo por medio del profeta escrita en su libro Isaías 7:14, del Antiguo Testamento; confirmándolo en el Nuevo Testamento (capítulo 1:23 de San Mateo) que una virgen iba a concebir y dar a luz un hijo cuyo nombre es Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.

Todo esto fue planeado por Dios Padre (Jehová, YHWH) y pre-escrito en (Salmos 130:8), para salvarnos de nuestros pecados al perdonarnos en consonancia con San Mateo 1:21

Elucidación – ¿Qué significa? 

Jesús significa: Yahveh es salvación o Dios salva (Yeshúa en hebreo). Jesucristo, encarnó para consumar la promesa de Dios Padre, de perdonarnos de nuestros pecados.

Me parece interesante este memento de la historia de la humanidad en que Dios promete a través del profeta Isaías en su capítulo 7 versículo 14, que él vendría y estaría con nosotros (Emmanuel) como señal, a través de un nacimiento virginal, a pesar de que en ese momento el mensaje fue dado al rey Acaz durante su reinado, quien dijo que no quería recibir ninguna señal de parte de Dios, sin embargo el Padre celestial vino a vivir entre nosotros para darnos señal.

Por lo que leí en 2 Reyes 16 y 2 Crónicas 28, puedo ver que Acaz rey de Judá, entró en conflicto con otros reyes que lo rodeaban, los reyes de Israel, Siria y Asiria. 

Veo que en este tiempo el pueblo de Judá sufrió por las decisiones que tomó su rey Acaz, de confiar en el dinero o riquezas para resolver sus conflictos, también confió en el rey de Asiria, quien al final le pagó mal. 

Cerró las puertas de la casa de Jehová, Dios de sus padres, por lo tanto dejó de prestarle culto o de alabarlo y construyó lugares para alabar a estatuas que él consideraba dioses. Luego hizo que sus hijos caminaran encima del fuego como un ritual para adorar a otros dioses. 

Por lo tanto Dios Padre, entregó en manos de sus enemigos a este rey. Y todas las decisiones que tomó después de haberse apartado de Dios las fueron su propia ruina. 

Aplicación – ¿Qué significa para mí? 

En mi caso pienso que al igual que este rey Acaz, antes de conocer a Jesucristo y creer en él, fui un hombre rebelde, quien no obedecía a Dios, mucho menos quería escuchar cualquier mensaje que viniese de parte de él. Aún ahora cada día pido ayuda a Dios para que su Espíritu Santo me gobierne y esté conmigo en cada momento, pensamiento y decisión. 

Aunque yo no quise recibir una señal de Dios, él no dejó que mis pecados me condenen, sino que de diferentes maneras se hizo notable a lo largo de mi adolescencia hasta que llegó un punto en mi vida en el que tuve que tomar la decisión de sujetarme a Dios y sus mandamientos porque esta vida no es fácil y menos cuando tenemos el pecado tan accesible.   

¿Cómo podría honrar a Dios, mientras absorbo este significado?

Puedo honrar a mi Dios, creyendo que él envió a su Hijo amado Jesucristo para salvarme de la destrucción del pecado. Aceptando su consejo, su reprensión, poniendo en práctica lo que Dios pide en la Santa Biblia. 

Puedo guardar sus mandamientos, buscando una comunicación diaria con él, dándole gracias por todo, porque es necesario alabar y bendecir a Dios por haber venido a salvarnos de la destrucción que trae el pecado.

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